Honor, Lealtad y Patriotismo

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“Dondequiera que haya un grano de lealtad, hay un atisbo de libertad”
Algernon Charles Swinbuerne

El pasado 9 de febrero se conmemoró el 104 aniversario de la Marcha de la Lealtad, un suceso que en el contexto que vive México y el mundo vale la pena reflexionar. En aquella época era Presidente de la República Francisco I. Madero. Algunos militares intentaron dar un golpe de Estado y tomar Palacio Nacional.

Una vez controlada la situación, Madero organizó la Marcha de la Lealtad, que inició en Chapultepec, pasando por Paseo de la Reforma y Juárez, hasta llegar a Palacio Nacional, en la que estuvo acompañado por 300 cadetes del Colegio Militar vestidos de gala y miembros de la gendarmería montada.

Si bien días más tarde Madero sería derrocado y su gobierno sería usurpado por Victoriano Huerta, este suceso ilustra uno de los valores más significativos que los seres humanos debemos cultivar: La lealtad.

En la ceremonia para conmemorar este importante momento de nuestra historia, el Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos, fue el único orador. Ante la situación que enfrenta nuestro país, fue contundente al señalar que el valor supremo es y seguirá siendo la lealtad a la Constitución, a los mexicanos y a su Comandante Supremo, el Presidente de la República.

Fue un discurso muy oportuno, sin cabida a la retórica, hoy México ocupa patriotismo, honor y lealtad a sus principios. No hay espacio para los pusilánimes, para los oportunistas, los mezquinos y para los que están acostumbrados a no dar nada sin recibir algo a cambio, estos no saben de lealtad. La historia de nuestro país nos ha demostrado que cuando hemos estado divididos o enfrentados, los enemigos de México ganan.

Este mismo mes hemos conmemorado 100 años de nuestra constitución, 102 de la existencia de las Fuerzas Armadas y 104 de la marcha de la lealtad. Estos sucesos históricos han moldeado a nuestra nación y a un siglo de vida institucional, muchas cosas deben quedarnos claras: para llegar a este punto muchos hombres aportaron su talento, ideas e incluso su vida; otros optaron por ser traidores, movidos por intereses personales, de grupos o incluso extranjeros, entonces, la lealtad también fue un valor fundamental para conseguirlo.

México es institucionalmente joven en contraste con otros países, por ejemplo, la Constitución de los Estados Unidos tiene 230 años, sin embargo, con su nuevo Presidente parece que hubiera retrocedido 200 años en la conquista de derechos fundamentales como la libertad y la igualdad.

La historia nos va a juzgar, a cada quien nos toca hacer algo todos los días para sacar adelante a nuestras familias y consecuentemente a México. Para lograrlo, la lealtad a nuestro país, a nuestra familia y a nosotros mismos cobra un papel fundamental, sobre todo en un contexto mundial en el que los valores de la humanidad están en riesgo.