La tercera guerra

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“El hombre tiene que establecer un final para la guerra.
Si no, ésta establecerá un fin para la humanidad.”
John F. Kennedy

Estos días las notas periodísticas han volteado su mirada hacia Afganistán, donde Estados Unidos utilizó, por primera vez, la mayor bomba no nuclear que existe, llamada “madre de todas las bombas”, misma que fue arrojada sobre una serie de túneles del Estado Islámico con la finalidad de debilitar a grupos terroristas de ese país. Este ataque ocurrió días después de un bombardeo en territorio Sirio.

Por otro lado, la relación entre Estados Unidos y Corea del Norte se ha tensado, debido a que nuestro vecino ha anunciado que estudia opciones militares ante la posibilidad de que Corea realice pruebas nucleares.

De igual manera las relaciones diplomáticas entre Rusia y Estados Unidos son complejas, ya que si bien estudian una posible alianza en contra de grupos terroristas, la carrera por recursos naturales y control económico entre estas potencias complica aún más el panorama.

Esta situación ha provocado una serie de notas, análisis e incluso información falsa acerca de la situación que vive el mundo y que se agrava con las posturas radicales que toma el Presidente Donald Trump. Por ejemplo, navegando en las redes sociales me encontré con un video de un supuesto noticiero internacional que afirmaba que diversos portaaviones se dirigían hacia el Golfo de México para preparar un ataque ruso en contra de Estados Unidos. Desde luego la nota es falsa, como muchas que circulan en redes, sin embargo, comencé a ver una serie de especulaciones, comentarios de pánico e incluso algunos celebrando la posibilidad del inicio de la tercera guerra mundial, que en el mundo actual tiene otras dimensiones, siempre motivada por los mismos intereses, de carácter político y por supuesto económico.

Quienes han escuchado anécdotas de sus abuelos sobre las condiciones de pobreza y violencia que privaban en México durante la revolución, seguramente alcanzan a dimensionar las consecuencias de un enfrentamiento de proporciones mundiales. Los mercados internacionales se verían afectados con independencia del país de que se trate y de si participa o no en un conflicto bélico, habría desabasto de materias primas y productos, inflación y crisis económicas sin distinción de fronteras, sobre todo ahora que la lucha ya no es cuerpo a cuerpo como en la antigüedad, sino que basta apretar un botón para realizar un ataque nuclear, bacteriológico o de otra índole gracias a los avances de la ciencia.

Al ver todas estas notas pensé que somos afortunados al vivir en un país de libertades, donde todos podemos expresar lo que pensamos a través de diversos medios, especialmente las redes sociales, donde la democracia, ciertamente perfectible pero con indudables avances, permite que cualquier partido tenga la posibilidad de luchar por un espacio de representación, donde las relaciones diplomáticas con los demás países son buenas y que incluso en un contexto complejo como el que vive México con Estados Unidos, podamos buscar nuevos mercados para entablar relaciones comerciales.

Muchas de las decisiones que nuestro gobierno responsablemente ha tomado, algunas poco populares o afectando intereses monopólicos, políticos, económicos, etcétera, como la liberación del precio de las gasolinas, nos han permitido conservar la estabilidad económica frente a un entorno mundial adverso.

Esperemos que la situación internacional encuentre alternativas en la diplomacia, la democracia y la negociación y que las amenazas bélicas de las grandes potencias queden solo en eso, pero lo importante será, pase lo que pase, que estemos unidos como mexicanos y que privilegiemos el diálogo y la paz sobre cualquier otra alternativa, es la única forma en la que todos ganamos.