Rigoberta Menchú

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“La paz es hija de la convivencia, de la educación,
del diálogo. El respeto a las culturas
milenarias hace nacer la paz en el presente.”
Rigoberta Menchú

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de conocer a Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz en 1992, cuya historia de vida es una muestra de cómo transformar el sufrimiento en esperanza y las adversidades en motivos para luchar por nuestras convicciones.

Ella ha recorrido el mundo promoviendo La Paz entre las naciones, haciendo escuchar su voz y portando con orgullo la ancestral sabiduría Maya de la que es heredera al ser originaria de Chimel, Guatemala.

El pasado jueves, Rigoberta Menchú acudió a la Cumbre Hemisférica de Alcaldes, celebrada en Pachuca, Hidalgo.

Tras la inauguración de este importante evento que reunió a alcaldes y autoridades municipales de América Latina, aprovechamos un espacio libre para reencontrarnos y compartir una larga charla. Comimos en un típico restaurante de Mineral de la Reforma. La gastronomía hidalguense le dio la bienvenida con una muy buena barbacoa, escamoles, gusanos de maguey, mixiotes de cerdo, etcétera, además de unos deliciosos dulces artesanales hechos de calabaza, higo y limón.

Su mirada es profunda y amable, su diálogo fluido y lleno de sabiduría, es docta lo mismo en la cosmovisión de nuestras culturas ancestrales que en en la medicina y aplicación de células madre para beneficio de la humanidad.

Fue un privilegio narrarle las maravillas naturales y culturales que encierra nuestro estado de Hidalgo. Hicimos un viaje a través de nuestra imaginación hasta la época de los Toltecas que construyeron los atlantes en lo que hoy conocemos como Tula y recordamos la presencia de Quetzalcóatl en Huapalcalco, Tulancingo, lugares que por cierto acordamos visitar muy pronto, además de planear un agenda conjunta para el desarrollo cultural de nuestro estado.

Nos despedimos y al día siguiente participó en el panel “El Futuro de los Municipios y Comunidades Locales de América Latina”, en la que hizo una afirmación tan real, como dolorosa: “La corrupción es más global que la globalización”, además nos compartió su visión y experiencia con alcaldes de diversos países y planteó la necesidad de que los municipios planeen sus estrategias frente a la globalización, para ello, invitó a las autoridades municipales a hacer un inventario de los problemas y a buscar soluciones involucrando especialmente a los jóvenes.

Hoy día debemos apostar al desarrollo de los municipios, porque es en ellos donde se desarrollan nuestras familias, es con políticas públicas implementadas desde los municipios como se pueden resolver los problemas cotidianos y brindar mejor calidad de vida a las personas, Rigoberta Menchú terminó su conferencia con otra reflexión muy profunda: “La macroeconomía tiene sus éxitos, pero es importante que la familia tenga los suyos.”